Reflexiones sobre la Ética Ambiental y Biodiversidad en la relación entre la ciudad y su río
Carlos Galano. Docente.
Facultad de Ciencia Política y RRII. Universidad Nacional de Rosario.
Prof. Invitado Universidad Mayor de San Andrés.
Miembro del Comité de Consejeros del Centro de Saberes y Cuidados Socioambientales de la Cuenca del Plata.
Escuela de Formación y Educación Ambiental chico Mendes. Rosario.
Nos encontramos navegando sobre el lomo del Río color Marrón, el Padre de las Aguas, teniendo en un borde la silueta espejada de Rosario y por el otro el nacimiento del Pubis Angelical, cuyas promesas húmedas y misteriosas tienen la gramática de la voluptuosidad deltaica. Estamos aquì convocados para reflexionar e imaginar pensamientos que vuelen hacia Rìo+20, pero, de modo más profundo nos encontramos sobre un barco en el sur de la Comarca del Agua, que no Cuenca del Plata, lenguaje primero instalado por el colonizador para consolidar su dominio, por estar inmersos en la Crisis Ambiental. Crisis ambiental de una etapa histórica de la humanidad, la Modernidad Insustentable más precisamente, y que en sus convulsiones inéditas ha puesto en tela de juicio los conceptos construidos para representar o referirse a la realidad durante los últimos 500 años
Crisis Ambiental cuyos orígenes se remontan a resonancias simplificadoras y fragmentad oras que tienen larga data y territorializaciòn hemorrágica, labrados en los surcos del conocimiento objetivo, certero y universal del Método Científico, engendrado en las fauces fracturantes de Descartes y desfigurado posteriormente por otras sagas de desconocimientos, particularmente la Kantiana , urdimbre del mal, o, habitado por un aliento exterminador de la biodiversidad natural y fundamentalmente de la vida humana y de los propios sentidos existenciales de los mundos de vida humanos.
Justamente el concepto de territorio ha sido una de las construcciones silenciosas de la Modernidad , subrepticiamente escondida en los laberintos sin salida de las Ciencias Clásicas, embriagadas por el culto a la Razón Cartesiana y expresadas por las narraciones matematizadas de Galileo, por las absolutizaciones newtonianas, tanto como la externalización definitiva de la naturaleza engendradas en la prosapia científica filosófica de Bacon y Kant. La categoría Espacio-Territorio aprisionada en barros conceptuales vacíos, mero objeto cosificado, brilla con opacidad mutilada, y, particularmente por su invisible subordinación a la categoría tiempo.
En la primera madrugada de la Modernidad , incubada en la petrificada cuantificación del capitalismo mercantil, mientras se desarrolla el proceso de conquista y colonización de América, Abya Yala para nosotros, emerge la crisis ambiental alimentada por los afluentes judeo cristiano del Derecho del Dominio del hombre sobre la naturaleza, reafirmada posteriormente por el maridaje entre Derecho Romano y Canónico, plasma constituyo de la occidentalidad y de sus artefactos como Estado, Religión, Revolución, Progreso, engullidos luego por promesas eternamente incumplidas que han dejado el amargo gusto de la desilusión. También enancado en el “error platónico” de pensar al ser como ente, se desboca luego en las intrincadas reflexiones cartesianas que separan al sujeto del objeto, consolidando el principio científico de la Modernidad , operado en la mecánica de la objetividad y destinado a construir el mundo, destruyéndolo, por intermedio de un conocimiento cierto, convirtiendo a la naturaleza en un objeto de conocimiento e investigación, recursos naturales cuantificados, hundiendo en el olvido su constitución ecosistémica donde anida la vida.
Estas aguas y territorios, suelos inermes para la civilización de la racionalidad económica se resemantiza en puro parloteo economicista, grieta por la que emerge la Crisis Ambiental. El ordenamiento de los territorios en Abya Yala, y aquì mismo en este lugar de la Comarca del Agua, se contamina por una perspectiva espacial insustentable, con grafos deformados que dibujan la nueva cartografía del poder, nacida en el absolutismo de un acto de travestismo. El obispo español Cesar Borja, decide cambiar su apellido por Borghia, y en esa condición es elegido papa con el nombre de Alejandro VI. Es él quién mediante una bula, rompe la complejidad el ecosistema de Abya Yala, y con un tajo vertical, fiel a la geometría euclideana y la matematización galileana, siguiendo pulcramente el curso meridiano, divide el mundo nuevo en dos, la mayor parte para España, el resto a Portugal.
La gestualidad fragmentador y cosificadora papal, inaugura la finalidad política de los estados modernos fijándoles su misión, y también expresa sin ambages la naturaleza desnaturalizada del poder epocal recién inaugurado, narra una perspectiva globalizadora de tendencia unidimensional, que en poco tiempo se revestirá con los ajuares de la ciencia clásica, ciencia mecanicista, cuyo lenguaje, se difumina en la fragmentación disciplinar, y desde su afirmación metafísica, impuesta por el imperio del pensamiento kantiano, baña con el sortilegio de las leyes de mercado y con la liturgia cultural centrada en la fe del Progreso, al capitalismo.
El poder colonizador impone sobre estas tierras, inclusive aquí en los suelos de la región de Rosario, las palabras nuevas, tan modernas e incomparables, tan representativas de la cumbre civilizatoria, que naturalmente, modernamente, definen el modo de ser, por ser palabra inaugural como Plata, aunque no sean otra cosa que la expresión frígida del desencantamiento del mundo, para que pueda reconvertirse la geografía multidimensional de este continente, en un molde uniforme, homogéneo, de lisura mercantil, una incuestionable Geografía de la Hemorragia , donde los fragmentos dislocados se especialicen en cumplir, sin obstáculos, la extenuada sangría unidireccional de sus riquezas inimaginada.
Se labra en las heridas de tierras y aguas el único destino posible, cumplir el mandato de la lógica angurrienta e insaciable naciente, en principio coagulada extrañamente en las entrañas del renacimiento, luego aprisionada oscuramente por la promesas embaucadoras del iluminismo y finalmente, extorsionada por el capitalismo goyesco, para que en el interior del ser comarcal, habitado desde siempre por el bullicio de la diversidad, no pudiera habitar otro futuro, que un eterno presente sembrado con sombras fantasmáticas de productivismo fatuo, en medio de la desolación y el espanto.
El crecimiento económico, motor imparable para la ilusión del Progreso, aceptando que el origen latino de la palabra ilusión significa engaño, se deserotiza en los regazos de la Racionalidad Instrumental , dejando a la geografía malherida y enmudecida, en los remezones del pillaje occidentalocèntrico, que por estos rumbos de la Comarca del Agua y en toda la Rosa de los Vientos, desguaza al ser original, limitando sus contornos con la ilimitada angurria de la lógica de mercado, para que el Ser, no tuviera más remedio que convertirse en un ciudadano manipulado por la Ontología de la Trivialidad.
La superficie del ser regional pulida por la topadora racionalista, de cuando en cuando es conmovida por remezones de resistencia. Actualmente, a pesar de la resistencia y de la “re-existencia” de los Pueblos Originales, se sigue lacerando la biodiversidad con los trazos de la depredación, aunque en ocasiones puede confundirse neblinosamente el talante arrasador, por la monserga de ciertas texturas discursivas narradas sin muchos ánimos descolonizadores.
Esta maravillosa región del litoraleña del Paraná, inscripta en la Comarca del Agua, cuenca de más de 3.500.000 Km2, tiene su cuerpo lacerado por los instrumentos de la colonialidad del paisaje, tatuajes que deformaron el territorio, enmudecieron al ser y silenciaron las voces plurales de todas las vidas A manera de ejemplo, pero recordando que este formato se repitió en todos los rincones colonizados por los imperios luso español, queremos exponer la concepción territorial expresada por Juan de Garay. Asunción, Paraguay, en pleno siglo XVI es el principal asentamiento urbano de la Cuenca del Plata. Garay parte de esa ciudad a principio de la década del 70 con el objetivo de Abrir Puertas en la Tierra. Aquí queda reflejada como ninguna otra política o metáfora territorial, la significación del ordenamiento del espacio para el mundo europeo concebido como una Geografía de la Hemorragia.
Abrir puertas a la tierra es ni más ni menos que fundar ciudades puertos, que funcionaran como un mecanismo de transmisión o de poleas, para que por esas heridas realizadas a la tierra fluyera hacia el centro imperial la riqueza de estas regiones. Podemos afirmar que esa es una territorializaciòn hemorrágica. Sangría que se desangra a borbotones por esas puertas-puertos, que chupan y vomitan sin parar riquezas regionales.
Entre otras manifestaciones que ocultan la complejidad de la territorialidad, cuyo ethos singular es la simultaneidad, es la unicidad que impone la territorialización de mercado grávida de pragmática despolitización. Al ser el espacio, para la filosofía racionalista y las ciencias Kantianas, un extraño e ignorado fenómeno empecinadamente externalizado, el territorio se torna un vacío lleno de recursos, sin poder convertirse en sujeto de derecho. Será entonces la visión economicista la que domine esa extraña política territorial , tal como lo reflejamos más arriba, que impone los formatos de producir destruyendo, sea en la actividad agropecuaria, minera, forestal, pesquera, y de urbanizar desde el imperio del capital inmobiliario, que convierte a las ciudades, en lugares de consumo, de concentración variopinta, particularmente del poder hiperconcentrado en alianzas internacionales, habitado por las sombras efímeras de poblaciones que naufragan en los mares de la soledad.
Somos testigos del desguasamiento de ríos portentosos, como el Paraná, o El Nilo en Egipto, o en China el Yan Tse Kian, donde naciera la domesticación de los vegetales y los animales mediante un proceso de revolución hidráulica y urbana, tecnologizados sin control hasta convertirlos en cloacas eficientes, convertidos en rutas rápidas, para que las condiciones de rentabilidad de la acumulación agraria y minera puedan estar a la altura del crecimiento desbocado del comercio internacional de granos y minerales y, también ahora del comercio del AGUA DULCE. Ahí está, en la Cuenca del Plata y en la Región de Rosario, la geografía urbana deformada en rosarios de ciudades travestidas de consumismo irracional, donde millones se hacinan en guetos miserables o en guetos de lujo, pero todos, habitantes habitando sin esperanzas el tiempo de lo efímero, aunque seducidos y abandonados, supuestamente feligreses de los mejores tiempos, pero nostálgicamente volatilizados por la violenta banalidad del “fascismo de entretenimientos”; por otros muchos resquicios solariegos se levantan industrias angurrientas que vomitan sin cesar el trueno de su desprecio por el ser, poluyendo lo que respiramos, lo que bebemos, lo que comemos y la propia mismidad del ser.
Siguiendo la metáfora del Catalejo, y mirar detrás de lo consabido, expresamos que este río majestuoso està amenazado en su equilibrio biológico, porque se vuelcan sobre él las pestilencias de un Modelo Agrario de Alta Toxicidad y efectos devastadores. No sólo sus aguas superficiales se desangran por los efectos negativos, sino las filtraciones profundas, aguas de Percolación, están contaminadas con arsénico. Agudiza este alarmante paisaje, la pérdida de cobertura vegetal de su cuenca y las crecientes concentraciones urbanas. Este río alterado por la construcción de represas y un transporte fluvial que requirió una extravagante intervención tecnológica modificadora de su cauce, aumenta su sufrimiento por la contaminación con metales pesados vomitados de las entrañas de la explotación minera en los territorios de sus afluentes. En esta zona el alerta cobra dimensiones preocupantes ya que los contenidos orgánicos se redujeron hasta en un 50%, afectando la capacidad de los suelos para retener agua.
Dónde estamos? En vísperas de Rìo+20, convocada para sostener lo insostenible, el propio concepto de Sostenibilidad ya està lo suficientemente cuestionado por representar verdificada las atrocidades del crecimiento económico y su racionalidad economicista, Habitando el Palacio de Cristal, diría Dostoievski, con su atmósfera cultural hegemónica convertida en una máquina abstracta, donde se envilece el ser, donde las metáforas de la vida y los rituales cotidianos fueron sometidos a la espectacularización del deseo, codificando la pulsión de vivir a una mera superficie árida, donde naufragan, sin remedio, todos los postulados iluminista, así como otros tantos relatos más recientes, incluyendo el de la educación como instrumento del progreso y herramienta para la igualdad, despeñadas en las cavilaciones sin memoria ignorando que “ lo que ha ocurrido en el último siglo pasará a la memoria histórica como la época cuya idea decisiva de la guerra ya no es apuntar al cuerpo del enemigo sino al ambiente”.
Vivimos en el borde de una época que comenzó a transitar con, preocupación y esperanzas la cuestión ambiental por las décadas 60 y 70 del siglo XX. En 1972 Estocolmo, primera Cumbre Mundial Oficial que toma la cuestión ambiental del Medio Ambiente Humano como un problema preocupante, iniciando la saga de cumbres naufragios, que habrá de culminar en Junio con Rìo+20. También en ese 1972, el Informe sobre los Límites del Crecimiento del Club de Roma representa una gestualidad epifánica. Por primera vez en la esfera del Imperio de la Economía como ciencia redentora aparece el concepto de límite. Viejo concepto nacido en los albores urbano de Grecia con el nombre de Polis. Polis, originalmente significaba límite, era el muro que separaba el asentamiento del exterior. Debemos recuperar el concepto límite, para ponerle frenos al tren descarrilado del Progreso, luego Crecimiento Económico y desde 1948, postulado por Truman, Desarrollo, legitimado por una “Ciencia que fabricó ignorancias” (Legendre).
En 1977, hace 35 años, y como una de las propuestas de Estocolmo, se establecieron los principios de la Educación Ambiental en Tiblisi: Una nueva Ética para la Sustentabilidad y comprensión del Mundo como Sistema Complejo. Esos dos principios convierten en chatarra epistemológica la ciencia de la Modernidad , así como la propia organización política económica, fraguadas a espaldas de la complejidad, el desconocimiento de la Ley de la Entropía , y legitimada en la ética kantiana erigida en el altar del individualismo y la propiedad privada.
Allí comienza una saga epocal plagada de Cumbres cuyos abordajes pusieron énfasis en la cuestión ambiental, la sustentabilidad, la población y las ciudades. Una época que legisló empeñosamente para que los sistemas jurídicos internacionales, nacionales y locales construyeran una malla protectora sobre la naturaleza. Mucha preocupación por la cuestión territorial y por la territorialización del Ser. Cómo no agregar a estas sagas, Río 92, de la que estamos a 20 años, El Cairo y su preocupación por el tema poblacional. Beijín y la problemática de la Mujer , Estambul y la perplejidad frente al desborde de los asentamientos urbanos, Kioto y su preocupación por el Cambio Climático, como recientemente en Copenhague y Durban, otros tantos encuentros sobre la Educación y las Ciencias, como en Tesalónica y Budapest. Todo tanto fracaso. Todo tanto empecinamiento del Poder concentrado de Occidente para llevarnos hacia el abismo infinito, Todo tanta sordera, tanta ceguera tanta desterritorialización de la vida en aras de la metafísica del mercado, supuesto suelo identitario del ser del siglo XXI.
Los millones de Km2 de la Cuenca del Plata, incluyendo el litoral argentino, santafesino y rosarino, han configurado un espacio mutilado, fragmentado, donde la diversidad entró en el tobogán del exterminio y la diversidad cultural ha sido encerrada en los recintos de la homogeneidad civilizatoria. A pesar de ello los clamores de re-existencia de los Pueblos Originales, sólo por mencionar algunos: Mapuches, Aymaras, Quechuas, Guaraníes, hacen oír sus clamores por estas tierras litoraleñas, y la potencia creciente de las culturas populares, rehabilitan los recintos de la esperanza conjugando un verbo perdido por la intolerancia civilizatoria occidental, Decolonizar. “Descolonizar la Colonialidad del Poder, Descolonizar la Colonialidad del Saber y Descolonizar la Colonialidad del Ser”. (Souza)
Mayoritariamente la población habita ámbitos urbanos, en 1972, año de la cumbre de Estocolmo, el planeta tenía 3.850 millones de habitantes, la población en 2012, para los fastos infatuados de Rìo+20, la población supera los 7mil millones, 5 mil millones de los cuales, habitan desangeladas megalópolis, metrópolis, ciudades medianas y pequeñas. Esta Geografía Urbana se desarrolla en un urbanismo de la desigualdad. La región no escapa a este proceso mundializado, aún cuando Rosario, como Montevideo y Curitiba, por ejemplo, tengan aún una cierta poética hospitalaria, pero en un contexto que se dinamiza en sintonía con el proceso de crecimiento del Latifundio Genético y de una economía globalizada que se realiza derrumbando fronteras nacionales en aras de la globalización Neoliberal y, simultáneamente, expulsando pobladores, quienes, finalmente, recalaron y recalan como Refugiados Ambientales, en las ciudades de cualquier tamaño, en espacial en las áreas metropolitanas. Todo territorio que ingresa a la globalización neoliberal, simultáneamente se urbaniza aceleradamente en la misma proporción en que se fragmenta. Este proceso refleja en el espacio, la filosofía profunda de la Modernidad y del capitalismo, originada en Kant, fraguada en las turbiedades del individualismo y la alienación de la propiedad privada. El Progreso ha sido el artífice de la subalternización de suelo y culturas subyugadas por la inespacialidad del Mercado.
Para reimaginar la territorialización de la Cuenca del Plata, implica repensar el concepto Ambiente, un concepto que “configura una nueva visión del desarrollo humano, que reintegra los valores y potenciales de la naturaleza, las externalidades sociales, los saberse subyugados y la complejidad del mundo negados por la racionalidad mecanicista, simplificadora, unidimensional, fraccionadora. El Ambiente emerge como un saber reintegrador de la diversidad, de nuevos valores éticos y estéticos, de los potenciales sinegéticos que genera la articulación de procesos ecológicos, tecnológicos y culturales”. (Leff).
Del mismo modo que deberemos repensar el concepto Sustentabilidad, ambos conceptos, Ambiente y Sustentabilidad, deberán tener su presencia desafiante en los debates de Río +20, si es que pretendemos que el mundo salga de las garras que se engullen al mundo, e ingrese al Paradigma donde la vida narra el lenguaje de la integración coevolucionando con la diversidad, la diferencia y la complementariedad, inmersos en la comunalidad de los bienes y el Saber Ambiental para que se abran las compuertas del Diálogo de Saberes.
Por eso, como lo afirma Esteban Ticona, el concepto de Sustentabilidad que estamos usando sea temporal, reconociendo que no ha cambiado la visión del mundo, del Progreso, de la Civilización Unidimensional ”.
En aras de la Sustentabilidad , y como se afirmara en Johannesburgo, en 2002, unos meses antes en Bogotá, un grupo de latinoamericanos acordamos el Manifiesto por la Vida , Ética para la Sustentabilidad , para confrontar con la racionalidad economicista que se apropió de la Cumbre e instaló el precepto de que la ciencia y tecnología, las misma que engendraron el monstruo de la crisis ambiental, resolverían el conflicto Socioambiental y promoverían la inclusión y la igualdad
Acentuar la racionalidad economista verdificada, núcleo sustancia de los preconizado en la convocatoria de Rìo+20, se traduce como profundizar las heridas incurables sobre la piel de la tierra con la construcción de megaobras hidroeléctricas, hidrovías rectificadoras de los errores de la geomorfología, esa especie de persistencia en la idiotez que tiene el paisaje para el capitalismo, productivismo industrial altamente contaminante, metal siderurgia, pasteras y petroquímicas; expansión descontrolada de la homogeneización productiva agraria, sustentada en la transgenización con visos de ecocidio irreparable como la megaminerìa a cielo abierto. Producción infinita de Refugiados Ambientales que aceleran el proceso de urbanización.
Para concluir estas reflexiones sobre la territorialización de la Cuenca del Plata deseo compartir estas dos grandes conceptualizaciones abarcadoras que se inscriben en la insustentabilidad de la Cuenca e integra a la región pampeana, que deberían ser reorientadas para reimaginar el futuro y vivir el presente con la esperanza de SER. Primero sostenemos que es paradojal afirmar que vivimos la Sociedad del Conocimiento y la Información , cuando lo que impera por doquier es el desconocimiento sobre la complejidad y la incertidumbre, la incompletud y el devenir, el opacamiento del complejo real y la dogmatización de la simplificación. Nunca como ahora hubo tanto desconocimiento, tanta crisis, tanto desencantamiento y alienación. Nunca antes en la historia de la humanidad ha habido tanta pobreza y seres humanos que desconocieran tanto sobre la vida y los mundos de vida, enajenadas por la hipertecnologización de la cultura y la colonización de sus saberes. Nunca antes en la historia de la humanidad hubo tantos desempleados, identidades vulneradas en sus derechos y patrimonios culturales por desarraigos de sus mundos de vida, destrucción de sus ecosistemas naturales y simbólicos. Nunca antes en la historia la sociedad estuvo sitiada sin horizontes por la economización de la vida y vaciada por la hipertecnologización de la cultura.
Uno de los factores del desconocimiento del conocimiento de la ciencia clásica está originado por su modo de fragmentarse en ínsulas inconexas denominadas disciplinas. Los feudos disciplinares favorecieron la promoción de tecnócratas, especialistas ignaros de saberes reduccioncitas e ignorantes de la complejidad. Será imposible imaginar otro futuro prolongando ese modo de conocer. Por eso compartimos con Steinner que “Ya no quedan más comienzos”. Dentro de la lógica depredadora, de la racionalidad instrumental no habrá historia que pueda narrar la historia, ni geografía que pueda concebir el espacio, ni biología que pueda saber sobre la vida, ni filosofía que sea capaz de reflexionar sobre los sentidos existenciales, ni economía que esté en condiciones de velar por la dignidad de todos los habitantes del OIKOS.
Para repensar la problemática del Cambio Climático en la Cuenca del Plata y especialmente en la región de Rosario, y sus impactos desoladores sobre el suelo y las aguas superficiales, ríos y humedales, como el Paraná y el Delta, deberemos enfrentar al conocimiento consabido, naturalizado por la literatura cientificista y las grafías productivistas, ese enfrentamiento implica un movimiento simultáneo de desposesión de la Racionalidad Instrumental y de inscripción del pensar en la Racionalidad Ambiental. Implica poner en marcha y abrazar una innegociable Subversión Epistemológica.
Y el otro punto que deseo remarcar para reimaginar la territorialización de la Comarca del Agua, pues una cartografía de la vida, implica otra vida de y en la ciudades. Vivimos el siglo de lo urbano, 5 mil millones de los7 mil millones que habita el planeta, viven, como mencionamos anteriormente, en ciudades que ocupan apenas el 3% del territorio de la Tierra. El tercer planetita de un solcito de arrabales tiene una población urbana desplegada en megalópolis, metrópolis, ciudades medianas y pequeñas, ciudades globalizadas, ciudades duales, ciudades industriales, ciudades portuarias, ciudades rurales, ciudades suburbios, ciudades virtuales, ciudades basura, ciudades violentas, ciudades siempre modernas. Esta hiperconcentraciòn de soledades en la aridez urbanizada ya no sólo engendra un paisaje goyesco en el humano ambiental, sino que promueve efectos y perturbaciones geomorfológicas, hipótesis formulada por algunos geógrafos a la que adherimos. Tener presente Fukushima.
Sabemos, claro està, que la vida urbana es sinónimo de habitar un sitio pleno de oportunidades y abierto al crecimiento personal y cultural. No desconocemos toda la literatura a favor de las promesas generadas por la potencialidad de lo urbano para la vida, el disfrute, el esparcimiento y las oportunidades laborales. Aún así, y profundizando la metáfora del Catalejo, colindamos en reflexionar sobre lo urbano como una cuestión vinculada a la inviabilidad de vivir la vida. Ya esto lo ha planteado de manera magistral Ítalo Calvino en su obra Las Ciudades Invisibles, que escribió, según declara, porque las ciudades reales son invivibles. Y esto los escribió en la década del 50 del siglo XX.
Entonces desocultar las apariencias de supuesto bien-estar en el urbanicidio contemporáneo, ilusión urdida en los barros contaminados del consumismo insustentable, al punto de haber tejido en la mente del ser “el miedo a pensar fuera de toda consigna ha hecho de la libertad una prisión y del discurso del hombre y la sociedad lengua de plomo”. (Legendre). La ciudad se pulveriza en microciudades de contornos resbaladizos regida por el principio organizador de “el asilamiento, la verticalidad y la claustrofilia”.
La lógica totalitaria de accesibilidad y fugacidad se convierten en los instrumentos claves del planeamiento urbano. Pero este espacio, como dice Durán, dedicado a la movilidad es la antítesis del espacio público urbano tradicional, que propicia el encuentro y la interrelación de los habitantes de la ciudad. Por él deambulan seres humanos crecientemente nómadas encapsulados en sus vehículos. Esta “no ciudad” desmaterializada, se recuesta en los bordes de las búsquedas con la vertiginosidad de la nostalgia del fin y, afortunadamente, en las penumbras del alumbramiento de lo impensado.
La crisis de lo urbano por todos los rumbos se escribe con los lenguajes de la soledad del hombre moderno, “un náufrago que navega en un océano de detalles”, como lo escribiera Musil, en la Viena del 900. Los lenguajes corporales del sujeto-objeto consumista se expresan por la colonización de su tecnologización, tanto material como simbólica. Los cuerpos se mueven en los no lugares urbanos ampliados, con la inefable banalidad de vertebrar sentidos “segregados de lo real”. Las relaciones humanas adquieren la fragilidad inconsistente de la espuma y deben especializarse en salvar obstáculos inventados por el negocio de la estética de la seguridad. Temeroso de los Refugiados Ambientales que han invadido y cambiado el paisaje atractivo de la ciudad, ese lugar sentido que le daba reconocimiento hospitalario, advierte, aún en la oscuridad de sus sensaciones primarias que, finalmente, todos se han convertidos en Refugiados Ambientales, porque el poder concentrado del Mundo Globalizado, desfondó los territorios, y ante la presencia insondable del abismo de la nada, el miedo, brotando como una neblina pegajosa, crea la condiciones para que lo massmediático se transforme, desde su estética de “fascismo de entretenimiento”, ante la creciente inhospitalidad de la ansiedad, en el amparo artificializado de una banalidad que le permite ser como ahora, siempre.
Esta concepción, especialista en la producción de basura, nos hace coincidir con Fernández Durán y reflexionamos recordando El Palacio de Cristal de Dostoievski “que la “basura” sale por la ventana del capitalismo global hacia la Naturaleza , y al ser ésta incapaz de asimilarla y metabolizarla, aquélla está entrando ya, otra vez, con todas las de la ley, por su puerta principal, desbaratando cada vez más la fiesta. Y eso que solo ha llegado de forma firme hasta el hall de entrada, y todavía no ha alcanzado plenamente los salones principales donde la fiesta continúa, por ahora, aunque algo más mermado en la actualidad por la llegada de la Crisis Global ”. O quizás, mejor dicho, porque no ha adquirido la visibilidad necesaria en dichos salones, para hacer conscientes a los que allí todavía disfrutan, de que las consecuencias del metabolismo de su muy desigual jolgorio ya están entre ellos, y no afectan solo a los desheredados o a los territorios lejanos”.
Entonces hacia Rìo+20, proponemos, a partir de construir el Saber Ambiental para que no se desertifiquen las aguas y desterritorialice el Ser que, como dice el pensamiento Aymara “mirando el pasado, desde el presente construyamos el futuro”, debemos generar otro tipo de conocimientos abiertos al Dialogo de Saberes con la Sabiduría de los Pueblos Indígenas, como la Filosofía del Suma Qamaña, Vivir Bien, Aymara y la Revolución del Conocimiento Mapuche o La Tierra Sin Mal Guaraní.
Imaginar una Hermenéutica Cultural desde nuestros lugares y culturas, para “refundar la civilización”, un objetivo a largo plazo, tejido con las alternativas construidas desde la cotidianeidad. Y para que “nuestra riqueza no genere nuestra pobreza”, con el Saber Ambiental, deberemos forjar una racionalidad “que deconstruye la globalización totalitaria de mercado y construye sociedades sustentables a partir de sus diferentes formas de significar a la naturaleza”.
Citando a Legendre decimos para que resuene en Rìo+20, particularmente en la Cumbre de los Pueblos que: “Debemos examinar las ignorancias que forma parte del cortejo fúnebre de las Ciencias Contemporáneas; Superar la oscuridad del presente; Que jampa veremos gobiernos sin los cantos, la música, coreografía, ritos, sin los grandes monumentos y Poética de la soledad Humana. En definitiva reencontrar la Razón para Vivir
Estamos navegando en este barco por las aguas del río marrón, contaminado por sedimentos deglutidos por metales pesados y agrotóxicos genocidas de la vida. Para cambiar esta fatalidad insustentable, aquì, desde Rosario hacia Rìo+20, debemos girar sobre lo imposible y navegar hacia horizontes no sido. Abrir nuevos cauces para que fluyan heracliteanamente aguas y saberes, liberarlos de las represas de la racionalidad economicista instrumental. “La aguas del río seguirán bajando al mar sin brújulas, dando vueltas y ritornelos, negándose y resistiéndose a seguir un curso lineal, cierto y pronto hacia el fin de su desembocadura; así seguirán surcando, plácida y dulcemente sus aguas hasta encontrar la altura en la que se desempeñan en salto libre hacia el abismo de su fluida existencia, para desfogarse en vapores que ascienden hacia el cielo y para continuar con su sonrisa tranquila hacia un nuevo encuentro fluvial, hacia su horizonte marino”. (Leff).
Nosotros Piedras Vivientes, decía el poeta Virgilio, somos habitantes del punto precario y de un abismo insondable, donde se despliega la palabra, para que en esta encrucijada de los tiempos la palabra restaure a la palabra, escondida en la grieta infinita de lo efímero y pueda renombrar, resemantizar
Desbautizar el mundo,
Sacrificar el nombre de las cosas
Para ganar su presencia.
El mundo es un llamado desnudo
Una voz y no un nombre,
Una voz con propio eco a cuestas.
Y la palabra del hombre
es una parte de esa voz,
No una señal con el dedo,
ni un rótulo de archivo,
ni un perfil de diccionario,
ni una celda de identidad sonora,
ni el banderín indicativo
de la topografía del abismo.
El oficio de la palabra,
Más allá de la pequeña miseria
Y la pequeña ternura
De designar esto o aquello
Es un acto de amor:
Crea presencia.
El oficio de la palabra
Es la posibilidad de que
El mundo diga al mundo,
La posibilidad de que
el mundo diga al hombre
La palabra:
Ese cuerpo hacia todo.
La palabra:
Esos ojos abiertos.
Bibliografía:
Angel, Augusto. 2002. El retorno de Ícaro. Pnud. Bogotá.
Fernandez Durán, R. 2010. El Antropoceno, La crisis ecológica se hace mundial. Mimeo. Madrid-
Ficacci, Luigi. 2000. Piranesi. Taschen. Barcelona-
Huanacuni Mamani, Fernando. 2010. Vivir Bien. III.CAB. La Paz.
Kusch, Rodolfo. 2000. Obras completas. EFR. Rosario
Leff, Enrique, (comp). 2002. Ética, Vida, Sustentabilidad. PNUMA. México.
Santos, M. De Souza, M. Silveira, M. 1994. Territorio, Globalización y Fragmentación. ANPUR. San Pablo.
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